miércoles, 14 de mayo de 2014

Ad portas

Ad portas

Máximas de sabiduría
II parte


Crea una dinámica de vida saludable: que te permita optimizar tu tiempo, trabajar mejor y generar más energía. Es con ese delta extra que podrás alcanzar tus metas y realización personal.

Abre tu círculo: respecto a relaciones, personas y entorno, indistintamente si tienes cosas en común, conócete por medio del otro. Busca puntos de encuentro en mayor proporción a las diferencias, te sentirás integrado, seguro y comprendido.

Agradece: independiente si las circunstancias tienen un matiz opaco, aplica el contentamiento y verás que del contraste surge el esplendor.
 
Comparte: ideas, sentimientos, objetos, lugares… somos uno dentro del todo y, aunque es inevitable querer cierto resguardo y derecho a la propiedad, no son más que ilusiones establecidas por nuestra mente, intereses y exacerbación del yo. Compartir sin aprehensiones es acercarse de cierta forma a la libertad.

Respira: inspira lentamente, en forma voluntaria permite que tus pulmones se expandan sin límites; retén el aire algunos segundos y luego exhala silenciosamente. Toma consciencia de la bioenergía presente en el aire, la que sustenta tantas formas de vida. Es posible mejorar? Entonces repite la técnica hasta sentir que la dominas a gusto.


Busca en tu interior: la sabiduría es sutil, por lo tanto no esperes que sea un mecanismo de preguntas y respuestas. La hiperconsciencia es tan amplia y flexible que difícil sería enmarcarla en frases o conceptos, incluso tratarla como algo que nos pertenece sería absurdo. La sabiduría trasciende los espacios y el tiempo.

Vuelve a soñar: imagina y vuela… soluciones, retos, grandes desafíos a explorar. Sin banderas ni colores, desprovistos de armas, creencias y expectativas, sólo es preciso avanzar.

Más acción: menos blá-blá. Las palabras son como el viento, que viene y se va. Es difícil guardar el discurso, aunque es un acto de voluntad. Deja que las acciones sean el reflejo de tus pensamientos e ideales, los que con perseverancia se volverán materia.

Vive!!!: y hazlo nuevamente en cada molécula y forma de vida. Sentirás la integración de esa pieza desconocida que es el alma, dentro de una sinfonía universal que te protege, cuida y regala.

10º Observa: detén el pensamiento y los sentidos contemplando un objeto. Concéntrate y vuelve a intentarlo hasta que tu atención se adapte y deforme tantas veces que, finalmente, encuentre estabilidad, cohesión y magnetismo. Mente vacía, acción efectiva.

11º  Nada de esto es verdad… son apenas puntos de vista.

Nos vemos;)
Vale

 

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