lunes, 2 de junio de 2014

Moda con sentido


 


Decir orgánico está in, pero pocos realmente conocen los alcances del concepto. Tal como ocurrió hace unos años con la palabra Yoga, usada incorrectamente[1] para designar varias cosas y pocas veces para referirse a una filosofía práctica de vida, con lo orgánico ocurre algo similar. Todo es “bio”, “eco”, “orgánico”, sumado a ello los juicios y prejuicios; además de la escasa información que ofrecen el gobierno, las instituciones ligadas a salud y la educación, los organismos fiscalizadores y la propia industria alimenticia, resulta una mezcla no menos interesante.

Si en algo puedo aportar, es afirmar que lo orgánico es una de esas modas con sentido, que podrían cambiar el mundo. Así como el hipismo que en su evolución logró transformar la mentalidad y el comportamiento de la época, proyectándose incluso hasta nuestro tiempo con la valorización del amor, la libertad de expresión y la paz.

Es fundamental comprender que los productos orgánicos son más que un certificado. Detrás, hay investigación, trabajo, innovación, riesgo y, lo más importante, la acción efectiva por cuidar la tierra, sus recursos y las personas.

Por otro lado, la industria orgánica es altamente rentable y aunque a la mayoría le parezca que por “moda” es más cara, hay en esta afirmación un gran mito que develar.

Según el destacado agrónomo chileno, Gonzalo Narea Cazenave[2] : “la Agricultura Orgánica constituye una respuesta satisfactoria que busca nuevas maneras de alimentación segura, no dependiendo del uso de insumos de origen sintético que presentan riesgos para la salud de las personas, animales y medio ambiente”.


[1]  Yôga es un término sánscrito, correctamente se escribe con acento circunflejo (^) y 
    cuyo significado se traduce como unión e integración.
[2]  Gonzalo Narea (Q.E.P.D) en el año 1993 ingresó al Servicio Agrícola y Ganadero en donde asumió con éxito el desarrollo del sector agrícola orgánico desde el ámbito público y entre sus mayores logros está su invaluable contribución en la elaboración de la ley y normas complementarias que regulan el Sistema Nacional de Certificación de Productos Orgánicos Agrícolas.

Agricultura orgánica, ecológica o biológica.

La agricultura orgánica es una forma de producción sustentable que comprende a grandes rasgos los siguientes preceptos:

  • Según decreto: “prohíbase en la producción orgánica la utilización de Organismos Genéticamente Modificados[1] y de productos derivados de éstos”;
  • excluye el uso de insumos de síntesis química;
  • considera una planificación a largo plazo del manejo del suelo: plan de rotación balanceada de cultivos, incorporación de materia orgánica, etc.;
  • utiliza cultivos de cobertura y abonos verdes;
  • aplica adecuadas prácticas de labranza;
  • conserva los suelos y cuida las aguas;
  • controla las plagas de manera biológica;
  • utiliza los recursos propios del predio;
  • recicla nutrientes;
  • diversifica la producción;
  • conserva el medio ambiente (OIRSA, 2005).

La Agricultura Orgánica: es un sistema integral de producción silvoagropecuaria basado en prácticas de manejo ecológico, cuyo objetivo principal es alcanzar una productividad sostenida en base a la conservación y/o recuperación de los recursos naturales de acuerdo a lo establecido en esta Norma[2]. Definición según la Ley 20.089.

Si consideramos el impacto que ésta forma sostenible de producción tendrá a lo largo de los años, y por otra parte la importancia de educar y fomentar la industria comprometida
con la preservación no sólo de la flora, fauna y recursos naturales del planeta, sino que de las mismas personas, es nuestra responsabilidad retribuir la iniciativa, creando un círculo virtuoso en el cual todos seremos beneficiados.

Al final, qué es más caro ¿comprar orgánico o pagar por recursos naturales cada vez más escasos?

Vamos más profundo considerando estos datos:

  • “Los productos biológicos son más económicos y fáciles de comercializar en los mercados agrícolas”.
  • “Los costos de pesticidas sintéticos son de US$150 - 240 versus US$ 10 - 25 de los biológicos. Por ejemplo: para entrar a un mercado en EE.UU., un pesticida sintético demora entre 5 y 7 años, mientras que uno biológico demora entre 2 y 3 años (Meadows - Smith, 2009).”

Entonces: ¿por qué no todo es orgánico? La respuesta la tiene el propio consumidor que, si analiza su comportamiento ilustrado en la frase: ¡lo orgánico es muy caro! Se dará cuenta que esta situación podrá revertirse desde que más personas apoyen y compren dichos productos.  


[1] Se define como Organismo Genéticamente Modificado (OGM), a un organismo cuyo material genético ha sido modificado de una manera que no ocurre en el apareamiento y/o recombinación  natural.

[2] Normas técnicas del sistema nacional de certificación de productos orgánicos agrícolas, según Ley 20.089 http://www.agriculturaorganicaamericas.net/Documentos%20Oficiales%20CIAO/NORMA%20TECNICA%20DS%2017.pdf