Ad portas
Máximas de sabiduría
II parte
1º Crea
una dinámica de vida saludable: que te permita optimizar tu tiempo, trabajar
mejor y generar más energía. Es con ese delta extra que podrás alcanzar tus
metas y realización personal.
2º Abre
tu círculo: respecto a relaciones, personas y entorno, indistintamente si tienes cosas en común, conócete por medio del
otro. Busca puntos de encuentro en mayor proporción a las diferencias, te
sentirás integrado, seguro y comprendido.
3º Agradece:
independiente si las circunstancias tienen un matiz opaco, aplica el
contentamiento y verás que del contraste surge el esplendor.
4º Comparte:
ideas, sentimientos, objetos, lugares… somos uno dentro del todo y, aunque
es inevitable querer cierto resguardo y derecho a la propiedad, no son
más que ilusiones establecidas por nuestra mente, intereses y exacerbación del
yo. Compartir sin aprehensiones es acercarse de cierta forma a la libertad.
5º Respira:
inspira lentamente, en forma voluntaria permite que tus pulmones se
expandan sin límites; retén el aire algunos segundos y luego exhala
silenciosamente. Toma consciencia de la bioenergía presente en el aire, la que sustenta tantas formas de vida. Es posible mejorar? Entonces repite
la técnica hasta sentir que la dominas a gusto.
6º Busca
en tu interior: la sabiduría es sutil, por lo tanto no esperes que sea un
mecanismo de preguntas y respuestas. La hiperconsciencia es tan amplia y
flexible que difícil sería enmarcarla en frases o conceptos, incluso tratarla
como algo que nos pertenece sería absurdo. La sabiduría trasciende los espacios
y el tiempo.
7º Vuelve
a soñar: imagina y vuela… soluciones, retos, grandes desafíos a explorar.
Sin banderas ni colores, desprovistos de armas, creencias y expectativas, sólo
es preciso avanzar.
8º Más
acción: menos blá-blá. Las palabras son como el viento, que viene y se
va. Es difícil guardar el discurso, aunque es un acto de voluntad. Deja que
las acciones sean el reflejo de tus pensamientos e ideales, los que con
perseverancia se volverán materia.
9º Vive!!!:
y hazlo nuevamente en cada molécula y forma de vida. Sentirás la integración
de esa pieza desconocida que es el alma, dentro de una sinfonía universal que
te protege, cuida y regala.
10º Observa:
detén el pensamiento y los sentidos contemplando un objeto. Concéntrate y
vuelve a intentarlo hasta que tu atención se adapte y deforme tantas veces que, finalmente, encuentre estabilidad,
cohesión y magnetismo. Mente vacía, acción efectiva.
11º
Nada de esto es verdad… son apenas puntos de vista.
Nos vemos;)
Vale


